Por Javier Carrizo
@javiercarrizo_cine
ESTRENO INTERNACIONAL
En otra magistral demostración de extrema sensibilidad, Pedro Almodóvar concentra todos los tópicos que lo han acompañado durante su filmografía, en una tragicomedia apasionante que se perfila como el trabajo más maduro y conmovedor de su carrera.
Al contrario de muchos cineastas que con el paso del tiempo pierden esa genuinidad y espontaneidad que los caracteriza en sus primeras obras, el gran autor español otorga señales para determinar que, al igual que el buen vino, mejora con su añejamiento.
La nominada a la Palma de Oro a la Mejor Película del presente Festival de Cannes, apela una vez más a un relato que no sólo incluye a la citación del cine dentro del cine, sino que además, aglomera todas las preocupaciones y fascinaciones que conforman las temáticas de sus películas: su declarado cariño por la Argentina, la salud mental, la homosexualidad, la cocaína, los fármacos, el amor y el desamor, el deseo, la vida y la muerte, la pasión por el hecho artístico, y especialmente para la ocasión, las relaciones posibles entre la realidad y la ficción.
En la misma se desarrollan dos historias en paralelo. Por una lado en la actualidad, Raúl Durán es Leonardo Sbaraglia, quien en un llamativo neutro interpreta a un cineasta que con esmero desarrolla el guion de su nueva película, mientras convive con Santiago (Quim Gutiérrez) su pareja, y dirime y discute sobre su obra con Mónica (Aitana Sánchez Gijón), su confidente amiga y ex asistente. Por el otro se reconocen los sucesos narrados por Raúl Durán en su script, durante el año 2004. Allí la protagonista es Elsa (compuesta por una inmejorable y extraordinaria actuación de la bellísima y atractiva Bárbara Lenni), una directora de publicidad cuya madre muere durante un largo puente del mes de diciembre. Sin realizar un duelo por la partida de ésta, la obsesiva Elsa también trabaja en el guion de su película, espejando de esa manera los horizontes que mantienen los personajes de esa “realidad” y de esa “ficción”. Los recurrentes ataques de pánico la obligan a tomarse vacaciones junto a su amiga Patricia (Victoria Luengo), en la isla de Lanzarote, mientras que Bonifacio (Patrick Criado), su novio stripper y bombero, permanece trabajando y salvando vidas en Madrid.
Con Amarga Navidad, Almodóvar evidencia porque es uno de los artistas más completos de la contemporaneidad, por medio de un diseño que se presenta como una clase magistral acerca de cómo elaborar un guion de gran extensión, pudiendo justificar la prolongación del mismo a través del buen uso de las tres dimensiones fundamentales del lenguaje y la comunicación. Su nuevo trabajo es una verdadera obra maestra en el que la temática se conforma desde una escenografía, un vestuario y una propuesta artística (como es común en todas sus películas), en los que la forma invade el contenido con una maestría válida para alguien con una expertiz que le permite comprender el cine y su propia andanza, mejor que nunca antes en su extensa trayectoria.
Al igual que lo que exhibe la interpretada casi a capela por Amaia (con una mínima participación de un violonchelo), con “La canción de la simples cosas” (el himno a la nostalgia que nos recuerda la importancia de valorar los pequeños detalles cotidianos), del gran compositor argentino César Isella, con letra del poeta Armando Tejada Gómez, para amar el buen cine, uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amo la vida.
FICHA TÉCNICA:
Título original: Amarga Navidad
Año: 2026
Duración: 111 min.
País: España
Género: Drama. Comedia. Cine dentro del cine.
Dirección: Pedro Almodóvar
Guion: Pedro Almodóvar
Reparto: Bárbara Lenni, Leonardo Sbaraglia, Aitana Sánchez Gijón, Patrick Criado, Victoria Luengo, Milena Smit, Quim Gutiérrez, Carmen Machi, Rossy de Palma, Gloria Muñoz, María Morales, Amaia, Antonio Romero.
Música: Alberto Iglesias. Canción: Amaia
Fotografía: Pau Esteve Birba
Compañías: El Deseo, Movistar Plus+

























