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La posesión de la momia

La Posesión de la Momia (2026) de Lee Cronin

Escribe Javier Carrizo

ESTRENO INTERNACIONAL

Entre el Antiguo Egipto y exorcismos, La Posesión de la Momia es la producción de terror sobrenatural más perturbadora y repugnante que vas a ver a lo largo del año. La dirigida por Lee Cronin (Evil Dead Rise), expande el universo de El Conjuro, sobre un coral de inverosimilitudes narrativas.

En una nueva versión del clásico La Momia (1932) de Karl Freund, lo que para los norteamericanos en la década del ´80 se resignificaba como el mal y acechaba desde la Unión Soviética, ahora lo hace desde un país africano que limita con Medio Oriente. Casualidades o no, convengamos que probablemente responda a perpetuaciones ideológicas institucionalizadas por medio de un relato legitimador, o formas colonialistas impuestas en el imaginario colectivo social.

Para la ocasión la escrita y dirigida por Lee Cronin, es una visceral y agresiva propuesta de horror en la que una niña estadounidense es secuestrada de la casa en la que vive temporalmente junto a su familia en El Cairo, por una mujer que anterior a ello fue poseída por la momia. Ocho años después, la familia recibe una llamada desde Egipto con motivo de la aparición con vida de Katie. El detalle reside en que la noticia, no es tan buena como realmente debería serlo.

Más allá de que lo que hace, solo cabe en una repulsiva proclamación posmodernista, con perversa voluntad somete el futuro de la menor en su historia e invita al espectador a la lúdica e inmoral aventura.

Lee Cronin plantea un cuento bien esgrimido en la previa, que comienza con un inquietante prólogo que presenta los hechos, y luego de ello, las escenas que intercalan locaciones en distintas geografías entre otras varias. Estas combinaciones del lenguaje le otorgan al engranaje una dinámica constante y de expectación. Pero la ausencia de rasgos perceptibles en la construcción de los personajes, opaca el corresponder de los mismos. Charlie (Jack Reynor), es periodista, pero la justificación que Lee Cronin le da a su profesión la valida con su propia y casera investigación sobre la desaparición de su hija Katie (Natalie Grace). Ese nexo no es armónico en la cimentación del personaje, como tampoco lo son la caterva de incongruencias narrativas que sólo se ratifican a través sonidos estruendosos y convenciones genéricas que de todas formas despiertan cierta curiosidad.

Adentrada la película, el director desvía el género e impone una suerte de policial encabezado por la inspectora egipcia interpretada por May Calamawy, que en su grotesco se viste de Evil Dead en las adyacencias del clímax, cuando el alboroto alcanza niveles extremos de intensidad.

La Posesión de la Momia implica un compendio de desgracias con volumen exacerbado, en el marco de una historia llamativa con decisiones narrativas incomprensibles, que está destinado a un público insípido y vago de instalar demasiadas objeciones.

Publicado en Críticas

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