Barrio Triste (2025) de Stillz
ESTRENO INTERNACIONAL
Por Javier Carrizo / @javiercarrizo_cine
El director de raíces colombianas y nacido en Miami, luego de haber realizado videoclips para Bad Bunny, Coldplay, y Rosalía, se despacha con una ópera prima que señala las consecuencias por tanto desamparo y desigualdad, en una hipnótica, y redundante low-fi experience.
Con Harmony Corine en la producción ejecutiva, Stillz desarrolla un drama social que aunque apela más a una “cosmética del hambre”, subraya con firmeza los frutos de la colonización: el hambre y la pobreza en un barrio sobre la montaña, en las afueras de Medellín.
A finales de la década del `80, en un barrio sumamente humilde de la ciudad referida, los vecinos del mismo informan la presencia de “luces” en el cielo. Por ese motivo, un periodista se acerca hasta las inmediaciones, cuando un grupo de adolescentes le roba cámara con la que este arriba al lugar. A partir de allí los sucesos se cuentan desde el punto de vista de la hurtada cámara, en una inmersiva y atrayente pericia. Para representar lo descripto, su director elije filmar con Betacam, para recrear ese consumado estilo casero, en una especie de herencia del videoclip, que como fue mencionado en el primer párrafo, implica una tendencia a la repetición del recurso en distintos escenarios.
En el marco de una desesperada y traumática andanza que coloca los pelos de punta, también hay un espacio para la reflexión de los jóvenes, a través de diversos monólogos que detienen el ritmo de la narración.
Un paseo por sitios y situaciones que duelen, en el que Stillz no justifica la uniformidad estética que concibe con su obra.

























