Hay textos que no buscan ofrecer respuestas, sino poner en crisis las preguntas que creemos tener resueltas. Prima Facie, escrita por Suzie Miller, hace justamente eso: obliga a revisar nuestras certezas sobre la justicia, la verdad y la manera en que escuchamos a quienes denuncian situaciones de violencia de género.
La obra sigue a una joven abogada que construyó una exitosa carrera como defensora de acusados de delitos sexuales. Conoce cada regla del sistema judicial, sabe cómo utilizarla a su favor y disfruta cada absolución que consigue. Para ella, no hay nada personal: simplemente cumple una función necesaria para que el mecanismo de la justicia siga funcionando. Hasta que algo cambia.
A partir de ese quiebre, la propuesta comienza a llevarla por un recorrido cada vez más incómodo, en el que aquello que conocía desde un lugar profesional empieza a interpelarla desde otro completamente diferente. Y ahí está uno de sus mayores aciertos: no se limita a plantear una problemática, sino que obliga al espectador a cambiar de perspectiva junto con su protagonista.
Para sostener un texto de semejante complejidad se necesita una intérprete capaz de atravesar múltiples estados emocionales sin abandonar nunca el ritmo de la palabra. Julieta Zylberberg asume ese desafío con enorme ductilidad. Su trabajo es uno de los grandes pilares de la puesta: cambia de registro, de voz y de energía, construye distintas personas desde un mismo cuerpo y ocupa cada rincón del escenario.
La dirección y adaptación de Andrea Garrote acompaña esa transformación desde una puesta despojada, donde cada elemento adquiere un peso particular. El escenario está casi vacío y tiene como fondo un telón oscuro. Al comienzo, la presencia de la protagonista y su vestuario contrastan con ese fondo, pero a medida que avanza la puesta esa diferencia se vuelve cada vez más tenue. Poco a poco, ella también parece perderse allí, mimetizarse y quedar absorbida por la oscuridad. Una decisión sutil que acompaña desde lo visual el recorrido del personaje y demuestra cómo pocos elementos pueden construir una lectura escénica significativa.
Hay momentos de humor, otros de indignación y otros que obligan directamente a quedarse pensando. Prima Facie es un unipersonal exigente, tanto para quien lo interpreta como para quien lo recibe. Mantiene al espectador en vilo y lo enfrenta a preguntas incómodas sobre las respuestas judiciales frente a la violencia por razones de género, la revictimización y el rol de quienes intervienen en el sistema de justicia.
Una propuesta que entiende el teatro como un espacio para poner en duda aquello que parecía incuestionable.
Próximas funciones: domingos 18 y 25 de octubre a las 16 h; lunes 23 y domingo 29 de noviembre a las 16 h.
Teatro El Picadero (Pasaje Enrique Santos Discépolo 1857, CABA.)
Entradas por Plateanet y boletería del teatro.

























