Por Federico Vitale / @pruebapiloto_
Un viaje psicodélico, situaciones bizarras y una comedia donde nada sale como debería. Escondida en mi cabeza parte de una premisa tan disparatada como prometedora: Erni es un veinteañero encantador pero inmaduro que, después de perder su trabajo y alejarse de la chica que le gusta, termina invirtiendo su indemnización en Bitcoins por consejo de un excéntrico joven británico que conoce en un bar. Una noche desenfrenada termina en un accidente que lo deja en coma y, cuando despierta catorce años después, descubre que su inversión ahora vale millones, pero no recuerda la contraseña para acceder a su fortuna.
El tono delirante está planteado desde el comienzo y se mantiene durante buena parte del viaje, con mucha marihuana, momentos absurdos y personajes que llevan la aventura hacia lugares inesperados. El film combina las risas con un coming-of-age un tanto tardío, a partir de un protagonista que tiene que enfrentarse de golpe con el paso del tiempo y con una vida que continuó mientras él estuvo ausente.
Es justamente en esa maduración obligada donde el relato encuentra su planteo más rico: la búsqueda de segundas oportunidades. Pero el guión acumula demasiadas subtramas y personajes que no siempre tienen un desarrollo satisfactorio, y ese termina siendo uno de los puntos más débiles. La historia se va diluyendo a medida que avanza y algunas situaciones terminan resultando repetitivas.
Protagonizada por Nicolás Furtado, acompañado por Agustina “Papryka” Suásquita, Mike Chouhy, Charo López y Louta, además de Alejandra Flechner, Iair Said y Maxi de la Cruz, el elenco aporta al tono bizarro y descontracturado que la película propone desde el inicio.
Escrita por Gabriel Korenfeld, Federico Levin y Julián Loyola y dirigida por Lucas Vivo García Lagos, Escondida en mi cabeza es divertida y tiene secuencias que funcionan dentro de su universo desopilante, aunque por momentos se me hizo un poco larga y algunas situaciones terminan reiterándose. Es una producción que entretiene, pero que deja la sensación de que podría haber aprovechado mejor todo el potencial de su planteo.
Disponible en los cines argentinos desde este jueves 1 de octubre.

























