Por Federico Vitale / @pruebapiloto_
Siempre me llama la atención cuando hay mucho hermetismo alrededor de una película y se insiste en leer lo menos posible antes de verla. Con Digger tiene sentido: la experiencia no sería la misma. No es exactamente lo que uno espera y tiene varias sorpresas que está bueno experimentar en una sala de cine.
Alejandro G. Iñárritu regresa con un film original y muy ambicioso, protagonizado por Tom Cruise como Digger Rockwell, un magnate petrolero que, después de ignorar una advertencia sobre uno de sus oleoductos, termina provocando un desastre ecológico de proporciones globales. Ahora deberá demostrar que puede salvar al mundo del caos que él mismo desató.
La premisa es interesante y el punto de partida permite abordar el poder, el ego y ese deseo incontrolable de controlarlo todo, incluso cuando las decisiones tomadas pueden conducir a una catástrofe. También hay una mirada sobre las figuras de poder actuales, la explotación del medio ambiente en busca de ganancias y la manera en que se intenta manipular la narrativa para evadir responsabilidades.
La ambición de la propuesta y cierta grandilocuencia terminan pesando sobre una historia que vuelve una y otra vez sobre las mismas ideas. Hay decisiones que al principio me sorprendieron para bien y que, sin dudas, generan el impacto buscado. Sin embargo, también hicieron que por momentos me desconectara del eje de la película. Y ahí aparece uno de los principales conflictos que me plantea: no tanto lo que quiere contar, sino la manera en que elige hacerlo.
Además, aunque se presenta como una comedia negra y apuesta por la sátira, no me resultó tan divertida como pretende. Los personajes y algunas situaciones son deliberadamente caricaturescos y exagerados, pero fueron pocas las risas que me sacó.
Tom Cruise atraviesa una transformación física impresionante gracias al trabajo de maquillaje. Su interpretación demuestra que puede correrse de sus habituales papeles de acción, aunque tampoco me parece que sea su mejor trabajo. El apartado visual también es uno de los grandes atractivos del film, especialmente por su diseño de producción.
No soy fan de Iñárritu, pero celebro que siga apostando por producciones innovadoras. Digger tiene una premisa sugerente, un concepto desafiante y mucho para decir. Quizás el mayor problema está en una ejecución que, por momentos, no consigue estar a la altura de todo lo que se propone.
Estreno: 1 de octubre, solo en cines y salas IMAX®.

























