Por Federico Vitale
¡La Novia!: una resurrección gótica
Cada vez es más raro que en Hollywood se destinen grandes presupuestos a películas que se salgan de la norma o que simplemente no sean secuelas o remakes.
Pero también es cierto que Warner Bros. viene sorprendiendo en los últimos años, apostando por propuestas más arriesgadas como Sinners o One Battle After Another, por ejemplo. ¡La novia!, dirigida, escrita y coproducida por Maggie Gyllenhaal (nominada al Premio de la Academia por «La hija oscura”), es otro de esos casos. Una película original que reimagina el universo de Frankenstein y el mito creado por Mary Shelley, proponiendo una reinvención profunda de una de las historias más influyentes de la literatura y el cine.
Esta nueva versión no se limita a repetir el relato original ni a dialogar con adaptaciones recientes como la de Guillermo del Toro. Lo reformula desde un enfoque más gótico, romántico y político, con una mirada contemporánea sobre el mito del monstruo y su compañera. El resultado es una reinterpretación audaz, ácida y con sentido del humor: un drama gótico con toques de policial negro y sátira.
La historia sigue a un solitario Frank (Christian Bale), que viaja al Chicago de los años 30 para pedirle a la pionera científica Dra. Euphronious (Annette Bening, cinco veces nominada al Premio Oscar) que le cree una compañera. Ambos reviven a una joven asesinada y así nace La Novia (Jessie Buckley).
Hasta acá no hay nada demasiado inesperado. Pero lo que sigue va mucho más allá de lo que cualquiera hubiera imaginado: asesinato, posesión, amantes proscritos y hasta un movimiento cultural radical que transforma ese experimento en algo mucho más grande.
Las actuaciones son hipnóticas, propias de dos ganadores del Oscar. Jessie Buckley se
adueña de la pantalla con una protagonista tan impredecible como fascinante. Una de las mejores actrices que tenemos hoy. El Frankenstein que compone Christian Bale es extraño, cinéfilo, tierno y profundamente humano.
A eso se suma un guion que, con sus decisiones creativas, le da una vuelta a la historia desde una mirada feminista y ácida, que juega con el absurdo, el humor y la oscuridad sin perder ritmo. Una historia de amor oscura, atravesada por el caos, la tragedia y una energía
creativa desbordante.
El diseño de producción, el vestuario y la banda sonora acompañan a la perfección esta historia frenética, construyendo una estética tan extravagante como hipnótica.
Una reinvención atrevida y visualmente deslumbrante de una historia de amor oscura.
























