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Decision to leave, cine surcoreano por MUBI

Por Tomas Emanuel Brunella.
@josehumano8

Ficha técnica:

Duración138
País: Corea del Sur

Dirección: Park Chan-wook/ Guion: Jeong Seo-Gyeong, Park Chan-wook/ Música: Cho Young Wuk/ Fotografía: Kim Ji-yong

Reparto: Tang Wei, Park Hae-Il, Go Kyung-pyo, Park Yong-woo, Lee Jung-hyun

Productora: Moho Films, CJ Entertainment

Ya se dijo demasiado, pero acá Park Chan-wook dirige una historia de amor imposible, una que nunca llega a concretar, que nació para ser un juego que no se acerca ni por asomo a una estabilidad; una ambigüedad que queda en los gestos, en sonrisas entre lágrimas cortadas.

El pasado Festival de Cannes tuvo una selección muy variada e interesante, pero quien se llevó ese prestigio de la crítica a ser considerada una obra maestra fue Decisión to leave; un regreso total (depende de como sea tomado esto) del autor Park Chan-Wook. El surcoreano que logró el éxito comercial y global en 2003 con su Oldboy, aquella estilizada y brutal cinta que se volvió de culto, que dejaba ver a un autor tan intenso que en sus imágenes detalladamente construidas, revelaba lo más oscuro de los seres humanos. Además de regalarnos un plano secuencia para la historia.

Wook no solo tiene un hit, porque a lo largo de su carrera pareciera que fue depurando cada vez más, y más, su creativa imaginaria, tanto en películas de toque tan áspero como puede. Ser Sympathy  for lady vengeance
o la encantadora I´m a Cyborg, But That OK  hasta La Doncella,  que supo como un nivel más de sus intenciones; una erótica y virtuosa película, que llevaba la líbido alta con elegancia, como en una puesta de escena en la que todo esta pensando para cada detalle.

Ahora el cineasta se arriesga todo por esa maquinaria del cine, bajo la tutela de un film noir, una película de piezas sueltas que se deben construir manteniendo la vigorosa violencia de siempre, pero desde un lado perfeccionista y sin que ahogue a lo principal que busca su relato.

La historia del film es de un planteo simple, sigue las andanzas de un veterano detective, que investiga la sospechosa muerte de un hombre en la cima de una montaña. En el proceso de investigación, comienza a sospechar de Sore, la mujer del difunto, que hasta al momento es la única sospechosa y es con la que empieza a tener un hipnótico ida y vuelta, que lo atrae, al punto de perderse en ella.
Todo esto, genera una peripecia de buscarse, y a la vez olvidarse de todo, pero con un manto de intriga, un ejercicio de que ellos están rozando la tensión durante toda la investigación y sospechas, Con ciertos toques de tensión como de humor a lo Hitchcock, que es como una de las almas de esta obra, y que las sentía muy presente.

El crimen es a veces enredado y otras insatisfactorio para mí, pero su cámara se eleva y flota, y cambia de ángulos como también de encuadres de una manera tan cuidada hasta el sueño fallido de nuestro protagonista o una pared de comedor impecable. Chan-Wook se sumerge en una prosa inmersiva de sensibilidad en forma, y juega en todos los niveles para  construir en cada plano una pieza casi decisiva de su film.

Como todo esteta, su película brilla en una constante fuerza avasallante del uso de la iluminación y los colores, como la creatividad de contar la historia de este policía frustrado y esa sospechosa que se pisan los talones y desean hacerlo en un sentido literal. Creo que es apabullante el ritmo como el sentido estético que le da a su obra, que experimenta mucho, y es lo que más me sujeta a su obra, ya que en este caso, Park Chan-Wook me tiene más afuera que en otras de su obra, y no es que me desagradara, lo que me ocurre con su ultima película es cierta apatía a sus protagonistas, o poco empatía a nivel sensibilidad. Siento que hay momentos donde su cineasta con todo lo elevado de su apartado alcanza cuotas de emoción bien logradas, pero otras en su obsesión de perfeccionista, se olvida de eso que te acorrala, al menos a mí. Su historia de amor es tan ingeniosa, que me cuesta entrar pero no por lo compleja, si no porque la sentí fría y no arrebatadora, y eso es muy personal.

No creo que sea una película mala, pero tampoco una obra maestra, sí una impresionante imaginaria, a la que le falta esa carne espontánea. Su final, casi de redención y dolor, deja un aire (en mi opinión) un tanto vacuo, y esperaba
capaz por tanto, un tallo más punzante emocional, que tan cuidado en sus postales. Disfruté de muchos planos, como también de sus protagonistas, que de ella vive principalmente la película. Tanto como Park Hae-il (en su nerviosismo constante que no lo mantiene en pie) como la genial Tang Wei, que aquí está como una fiera, y a veces lo sobrepasa a su contraparte; la actriz sabe captar esa cosa tan deseosa como de fragilidad y de alguien a la vez retorcida. La película se rige en sus dos protagonistas, más que en lo que en sí ocurre, o lo maquiavélico de sus crímenes. Ellos dos demandan esa odisea, de quererse y a la vez no, y de nosotros estar evaluando, entendiendo su juego y dudando de quien realmente se quiso
enserio.

La película es un thriller con mucha picardía, gracia, muy a lo Alfred como dije; esa ambivalencia astuta de salir siempre con un nuevo puente, pero que pareciera tan pero tan pensado, que me hace sentir que falta un corazón más potente, o una emoción más que todo ese apartado. Reitero no creo ni que sea fallida, por  su forma de dispar a esa historia única de amor, y que a veces lo logra, y otras veces no es tan pasional como intenta parecerse. Pero aun así, en mi opinión, debe ser vista, porque porque mal o bien estamos hablando de uno de los hitos del 2022, una película que llega en este auge, para generar una nueva imaginaria que apuesta todo y que debe ser apreciada, en el mejor de los casos en pantalla grande, así se puede abrazar más a esa locura visual, aunque sienta que algo se queda corto de esos dos tóxicos que se buscan para no encontrarse.

Publicado en Críticas

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