Por Federico Vitale / @pruebapiloto_
Hay historias que nunca pasan de moda y Sensatez y sentimiento es una de ellas. Más de treinta años después de la recordada adaptación de Ang Lee, la novela de Jane Austen regresa a la pantalla con una nueva versión dirigida por Georgia Oakley y escrita por Diana Reid, que pone el foco en el vínculo entre sus protagonistas.
Tras la muerte de su padre, las hermanas Dashwood, junto a su madre y su hermana menor, deben abandonar la propiedad familiar y adaptarse a una nueva realidad, marcada por la incertidumbre económica y las restricciones sociales de la época.
Mientras Elinor intenta actuar con prudencia y anteponer sus responsabilidades a sus emociones, Marianne expresa sus sentimientos a flor de piel. Dos formas opuestas de enfrentarse al amor y a las expectativas de una sociedad conservadora que condiciona sus decisiones.
La película no se queda únicamente en los vínculos románticos: también explora la relación entre las hermanas, sus diferencias y la forma en que se acompañan y se protegen. Daisy Edgar-Jones y Esmé Creed-Miles están muy bien en sus respectivos papeles y tienen una química que transmite tanto sus contrastes como el afecto que las une. Con toques de humor negro, la historia encuentra en esa relación uno de sus aspectos más interesantes.
Visualmente, es una belleza. Los paisajes de la campiña inglesa, la paleta de colores y el diseño de producción construyen una atmósfera que invita a sumergirse en la época. Las cartas, los bailes y los detalles de la puesta acompañan una propuesta increíblemente cinematográfica, que combina la épica romántica con una mirada íntima sobre sus protagonistas.
Publicada en 1811, la novela vuelve a demostrar su vigencia. A través de sus personajes y sus vínculos, Sensatez y sentimiento sigue encontrando nuevas formas de conectar con el público. Una adaptación cautivadora que encuentra belleza tanto en sus imágenes como en la historia que cuenta.
Estreno en cines: 29 de octubre.

























