Por Federico Vitale / @pruebapiloto_
La mañana del 8 de febrero de 1977, Tony Kiritsis irrumpió en las oficinas de Meridian Mortgage Company, la empresa con la que mantenía una disputa por un negocio inmobiliario, y tomó como rehén a Richard Hall, presidente de la compañía. Armado con una escopeta a la que había conectado un cable de seguridad desde el gatillo hasta el cuello de su rehén, exigió cinco millones de dólares, que no se presentaran cargos en su contra y una disculpa por lo que consideraba una injusticia. Lo que siguió fueron 63 horas de tensión que mantuvieron en vilo a la sociedad estadounidense.
Gus Van Sant recupera este caso real en La negociación, un thriller claustrofóbico que funciona también como retrato de un hombre común que se siente acorralado por un sistema financiero al que considera responsable de su situación. Bill Skarsgård interpreta a un personaje desesperado, inestable y por momentos ingenuo, pero también capaz de despertar empatía: un antihéroe incómodo, convencido de estar luchando por algo justo.
La película encuentra su mayor fortaleza en esa ambigüedad. Nunca se limita a presentarlo como un secuestrador: también observa el contexto que lo llevó hasta ese extremo y pone el foco en las estructuras de poder que lo enfrentaron con una impotencia cada vez mayor.
Pero el conflicto no termina en la oficina donde ocurre el secuestro. Afuera, los medios convierten el episodio en un espectáculo. El caso es seguido minuto a minuto y el secuestrador pasa rápidamente de criminal a posible héroe para algunos, mientras otros lo condenan. Las crónicas periodísticas que interrumpen la narración refuerzan el carácter documental de la historia y muestran cómo los medios moldearon la percepción del caso.
El buen montaje y un ritmo sostenido contribuyen a esa sensación de urgencia. Con algo de humor negro, el film mantiene una tensión que nunca abandona la narración y consigue que un episodio ocurrido hace casi cincuenta años mantenga su fuerza. Más que centrarse únicamente en el secuestro, Gus Van Sant encuentra en este caso una forma de explorar la frustración, el poder y los límites a los que puede llegar una persona cuando siente que ya no tiene nada que perder.
Estreno 3 de septiembre, sólo en cines.

























