Por Vanina Suárez
Basada en la historia real de las hermanas y nadadoras sirias, Yusra y Sarah Nardini. Cuando uno dice que la realidad supera a la ficción podemos hacer referencia a este caso como uno de los mejores indicadores de ello.
Dos jóvenes, hijas de un nadador y entrenador deportivo, entrenan para las próximas olimpiadas mientras se debaten cómo abandonar su país natal, el cual está siendo bombardeado por fuerzas extranjeras. La película se centra en el escape de ellas (junto a un primo que las acompaña), por aguas internacionales y atravesando ilegalmente diversas fronteras para llegar Alemania, dónde sí reciben diversos refugiados del mundo. En el camino conocerán otras historias similares y serán el motor de instancias dramáticas.
El caso es real y eso es la fuerza principal de la trama; actuado por dos hermanas en la vida real con una dirección de fotografía impactante, ya que cuenta con imágenes aéreas y en el mar, y una composición de colores, días y noches en lo que fue su enorme travesía
El drama es emotivo y cumple porque cuando uno vive de este lado del mundo le cuesta visionar historias reales tan complejas y dolorosas, con un poder de resiliencia personal y familiar enorme. Mujeres que se quedaron si patria, pero no sin sueños ni convicciones.
La duración es superior a dos horas pero cuenta con una dinámica que hace que no se note la extensión; incluso está muy bien dividida en tres tercios: el primero en su vida en Siria, el segundo hace fuerza en la odisea del escape y el tercero en su vida ya como deportistas refugiadas. La película, además de contar una emotiva historia, realiza un planteo político sobre los refugiados y el rol que varios países tienen ante esa figura. Pone en el tapete la humanidad de los refugiados y relata en primer persona, no como una noticia en el diario, lo que a muchos aun les sigue pasando.