Por Federico Vitale / @pruebapiloto_
Hay obras que te mantienen en tensión desde el primer minuto y Dribbling es una de ellas. Una denuncia, una estrella del fútbol y una carrera profesional en riesgo son el punto de partida de un thriller que no da respiro y que, a medida que avanza, te obliga a preguntarte de qué lado estás.
La historia sigue a Javi Almeida, uno de los futbolistas más importantes de Europa, cuya carrera queda sacudida por una denuncia por violación. A partir de ahí, la disputa excede los límites de la cancha: entran en juego los intereses económicos, la exposición mediática y una opinión pública que parece dictar sentencia antes de que la justicia se pronuncie. Así, el deporte funciona como una vía para abordar cuestiones que atraviesan a nuestra sociedad.
Escrita y dirigida por el dramaturgo español Ignasi Vidal, la obra juega con nuestras propias certezas. Desde el comienzo genera incomodidad, tanto por lo que plantea como por la manera en que evoluciona la situación. Uno de sus mayores aciertos está en cómo te lleva a inclinarte por una postura y, poco después, te hace dudar de ella. La trama no ofrece respuestas sencillas y pone en juego los prejuicios y las ideas preconcebidas del espectador.
Gran parte de la fuerza de la puesta descansa en el trabajo de Carlos Portaluppi y Franco Masini. Portaluppi interpreta al representante de Javi y compone un personaje atravesado por una mezcla de afecto e intereses laborales, en el que lo paternal y lo profesional conviven constantemente. Su presencia escénica es contundente y transmite las contradicciones de alguien que parece moverse entre el cuidado y la conveniencia. Masini, por su parte, ofrece una interpretación de gran intensidad psicológica, que por momentos también exige despliegue físico y refleja el desgaste de un hombre cuya vida amenaza con cambiar por completo. La química entre ambos y sus enfrentamientos verbales mantienen el interés y hacen crecer la tensión a medida que avanza la obra.
La escenografía de Alessio Meloni y el diseño de iluminación de Stefany Briones Leyton acompañan el clima de presión que atraviesa la puesta. La sencillez del espacio y el uso preciso de las luces refuerzan la sensación de encierro y mantienen la atención sobre los personajes y sus enfrentamientos.
Dribbling trasciende el mundo del fútbol para mostrar cómo los intereses y la exposición pública pueden condicionar la mirada sobre una denuncia. Un thriller provocador y actual que mantiene abiertas las tensiones entre la opinión pública, la justicia y las distintas versiones de una misma situación.
Funciones: miércoles, a las 20.15 h, en la Sala Pablo Neruda del Paseo La Plaza (Av. Corrientes 1660, CABA). Entradas a través de Plateanet o en la boletería del teatro.

























